Let's talk Latin America

An insider guide to Argentinian delights

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Bristolatino’s Vanessa Allen takes us on a whirlwind tour of Argentina’s mouth-watering culinary delights – A read which will certainly make your belly rumble with hunger!

South America. Not only is it stunning, unique and full of friendly people, it is also blessed with delicious food and diverse drinks. I’m going to take you on a gastronomic tour around this tremendous continent. We begin in Argentina, land of the world’s most tender, juicy meat.

First stop, Rosario. We joined in the Sunday ritual of an afternoon barbeque. You can’t imagine the size of the slab of meat they brought out, it could have been half a cow. They threw it on to a giant grill for a few seconds, then cut it up so we each got our fair share- all patiently waiting at the table with our mouths watering. You could tell it was quality meat by its texture and flavour. It was a BBQ that we, the English, could not even begin to imagine.

During the week we visited a sports club called Fisherton to have dinner. I should mention here that Argentines have a funny sense of time; we were waiting for our food until 11pm. As you can imagine, we were dying of hunger. The place looked like a school dining hall, nothing special. This all changed when they brought us trays laden with melted, oven-baked cheese; plates of meat, ribs, and cow intestines (fatty and chewy but edible); and potatoes cut in half, swimming in a creamy sauce. We devoured everything like vultures.

An ice cream shop, playfully named De Buen Humor (In a good mood), is something not to be missed. It’s a sweet-tooth’s dream, offering an array of tastes and colours, with all the fruit, chocolate and nuts imaginable. A friend of mine ordered an orange juice with coconut ice cream… as strange as it sounds, it tasted delicious.

Next stop, we headed south to Bariloche in beautiful Patagonia, where we had been told the chocolate shops are unforgettably good. They were the first thing we went looking for when we arrived. We found one called Mamuschka, which was a dream come true. The building appeared as if a casino had collided with a chocolate factory, making it feel as if we had been transported to the setting of a Roald Dahl book. All the waitresses were dressed in white and red, giving the impression they were chocolate fairies. The place was packed with people trying mini pastries, cakes and desserts. We opted for hot chocolate, which was literally a steaming cup of pure melted chocolate, dunking marmalade cakes as we sipped. ‘Spectacular’ is the only word I can use to describe the experience.

The typical Argentine drink is Fernet. Young people come together at night and party on the streets into the early hours of the morning, listening to music pumped out through car speakers and knocking back glasses of Fernet with coca-cola. Personally, I think it tastes a bit like tooth paste, with a hint of tequila.

I loved Argentina’s national food, a lot more than the drink—but you have to try everything in life!

Una traducción al español

Suramérica. No solo es divina, única y llena de gente amable, si no que también tiene comida sabrosa y bebidas diversas. Los voy a llevar en un viaje Gourmet por la mayoría del tremendo continente.

Empecemos en Argentina. La tierra de la carne más tierna, jugosa y rica del mundo. Estuve con mi tío en Rosario y los domingos hacen asados. No se imaginan el tamaño del pedazo de carne que trajeron, parecía la mitad de una vaca. Lo cocinaron rápidamente en un asador gigante y luego lo cortaron en trozos para dar a cada uno de nosotros que estábamos sentados en la mesa con la boca aguada.  Se notaba la calidad en la textura y el sabor. Fue un BBQ que nosotros, los Ingleses, no nos podemos imaginar.

Entre semana visitamos un club deportivo llamado el Fisherton para cenar. Tengo que mencionar que los Argentinos tienen el horario enredado; estábamos esperando nuestra comida a las 11pm. Estábamos que nos moríamos de hambre. El lugar parecía una cantina de bachillerato, nada especial. Cuando nos trajeron las bandejas llenas de queso, derretido y horneado, platos de carne: costillas, lomo, intestino de vaca (algo grasoso y masticable pero tragable), incluso unas papas tajadas en una salsa cremosa, todos metíamos los dedos en todo, comiendo como puros buitres.

La heladería, De Buen Humor, algo que no pudo faltar. Una fábrica de sabores y colores. Todas las frutas que se pueden imaginar, con chocolates o nueces. Podrías escoger una malteada de fresa con avellanas con una bola de chocolate encima. Una de mis amigas ordenó un jugo de naranja con helado de coco- aunque suene rarísimo, supo deliciosisimo!

Bajamos a Bariloche, preciosa Patagonia. Nos habían contado que las chocolaterías eran algo inolvidable. Fue la primera cosa que buscamos al llegar allá. Entramos a Mamuschka. Fue un sueño hecho realidad. Como si un casino se hubiera chocado con una fábrica de chocolate. El lugar era algo de un libro de Roald Dahl. Todas las meseras vestidas de blanco y rojo como unas hadas chocolateras. El lugar estaba repleto, gente probando los mini pasteles, galletas y repostería. Nosotras nos tomamos un chocolate caliente, literalmente fue una taza de puro chocolate derretido y ahí le metimos las galleticas llenas de mermelada. En una palabra- Espectacular!

La bebida típica Argentina se llama Fernet. Todos los jóvenes se reúnen en la calle en la noche  (casi en la madrugada) para oír música que ponen a todo volumen en sus carros y a tomar Fernet con Cola. A mí me supo a crema de dientes con un poco de Tequila.

La comida Nacional de Argentina me gustó mucho mas que el trago pero en la vida hay que probarlo todo!

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